Autoestima

El error que cometes al intentar mejorar tu autoestima

 

Te miras con frecuencia con una mirada crítica para llegar a la conclusión que no te gusta como eres. Te ves enfrentándote a los retos que te plantea tu vida pero, ni eres capaz de superarlos, ni te sientes siquiera satisfecho contigo mismo por cómo lo estás intentando. Es posible incluso que a veces llegues a evitar actuar, por miedo a fracasar, a volver a hacer las cosas mal. En otras ocasiones, te armas de valor para volver a intentarlo, pero te puede la ansiedad, que te traba, que te dificulta, de forma que nunca consigues encontrar la paz y la satisfacción contigo misma ni con los distintos retos que el día a día de tu vida te plantea. Si te identificas con estas situaciones, lee atentamente este artículo en el que te explicaré cuál es el principal error que estás cometiendo y, empezando a trabajar desde un ejercicio que te propondré, puedes cambiar tu perspectiva para mejorar tu autoestima. 

 

La trampa de pensar que tendría más autoestima si mejorara mis defectos o carencias

Es normal y, hasta cierto punto, sano, que intentes mejorar. El problema radica en el lugar interno desde el cuál haces tus intentos. Particularmente, si tienes una baja autoestima, te sucede que tienes una imagen negativa – demasiado negativa – de ti mismo y, en consecuencia, es bastante normal que sientas una urgencia por ser mejor, por solucionar distintos aspectos de tu personalidad, que te parece que no están bien.

 

Sucede con frecuencia que actuando desde la baja autoestima y desde un bajo autoconcepto de ti, los resultados a los que llegas no son los que desearías, y suelen servir entonces para reconfirmar ese pobre autoconcepto que tenías de ti. Además, aquí es donde con frecuencia entra en juego el sentimiento de culpa, con un discurso muy duro contra ti misma, sintiéndote muy responsable por tus errores y por no estar al nivel que desearías.  Has retroalimentado así tu bajo autoconcepto y tu baja autoestima, generando más malestar emocional. Has caído en la trampa de la pescadilla que se muerde la cola: intento sentirme mejor y mejorar mi baja autoestima, no lo consigo, me culpo, y mi autoestima cae todavía más por no haberlo lograrlo

 

 

¿Qué es realmente clave para tener una buena autoestima?

Te propongo que te plantees si no sucede que estás apuntando en la dirección incorrecta a la hora de intentar mejorar tu autoestima. Para ello, me parece importante que sepamos definir primero cuál ha de ser el blanco, no vaya a ser que tus disparos e intentos vayan en la dirección equivocada. ¿Cuál es entonces ese blanco? ¿Qué es realmente la autoestima y cómo puedo sentirme mejor? ¿Es realmente tan necesario que mejore mi personalidad (o físico) para que pueda quererme más? ¿O, más bien, tener una buena autoestima radica en quererme más tal cual soy (con mis virtudes – que los tengo – y defectos)? 

 

Nuestro nivel de autoestima nos habla de la relación que tenemos con nosotros mismos. Si es una relación amorosa, de aceptación, de amabilidad y afecto. O bien, si es una relación dura, violenta, donde la crítica destructiva manda, donde todo está mal en mí y debe mejorar para que así pueda quererme. 

 

Pero… ¿realmente todo está tan mal en ti y debe mejorar? Te decía que la autoestima es la relación que tienes contigo misma. No obstante, te preguntaría, sin el ánimo de ponernos demasiado filosóficos: ¿quién eres tú? O, en otras palabras, ¿estás segura de que te percibes adecuadamente? Te hago esta pregunta porque cuando la autoestima es una problemática grave (por ser demasiado baja) con frecuencia está asociada a importantes sesgos cognitivos tanto en la forma como te percibes a ti misma, como en las interpretaciones que haces con respecto a lo que te sucede en la vida

 

 

Solución: tapar agujeros en lugar de rellenar el vaso

Es muy importante que no te sientas culpable por tu baja autoestima. Como te he explicado en otros artículos y vídeos, la baja autoestima es una problemática multicausal y, de hecho, en gran medida la causa original se encuentra no en el presente, sino en situaciones pasadas, en tu infancia. Es también importante que comprendas que no estás solo, que no eres la única persona que se siente de esta manera. Desgraciadamente, hay muchísimos casos de violencia y abuso de poder en la infancia. Y muchísimos más casos en los que, sin que haya habido flagrantes casos de violencia física, ha habido violencia psicológica. Es, de hecho, lo más frecuente, en distintos grados. Y es importante comprender el daño más sutil pero constante que produce la violencia psicológica, la crítica, las comparaciones, y los mensajes negativos en la infancia

 

autoestima

 

Es importante que veas que cada vez que te culpas a ti mismo, te golpeas a tí mismo de nuevo; como un adulto que golpea a este niño que en el fondo eres, también. La culpa es un ataque contra uno mismo. Y llueve sobre mojado. Esta culpa no tiene ninguna utilidad práctica, te tensiona y presiona todavía más, además de causarte un daño emocional añadido que no te mereces

 

Por otro lado, si pones el aceptarte en el futuro, para cuando hayas mejorado y solucionado aquellos defectos que te abruman, quedas entonces al borde de caer en la trampa de la pescadilla que se muerde la cola. Te propongo la siguiente metáfora: imagina un vaso de agua, ¿el vaso está medio lleno o medio vacío? La baja autoestima no solo es que sientas que el vaso está medio vacío… es peor incluso. La baja autoestima puede ser más profundo que eso: es tener agujeros en ese vaso, que te hacen perder el agua que contienes

 

Tu tratas de llenar y llenar el vaso, tratas de mejorar y sentirte mejor, pero no hay manera, porque el vaso apenas sube de nivel. Puedes llegar así a sentir que no tienes remedio. Y sí, efectivamente, un vaso agujereado no va a rellenarse nunca por más agua que le intentes verter. Porque el remedio no es verter agua, no; el remedio pasa por no centrarnos tanto en mejorar, y en cambio empezar a tratar de tapar esos agujeros por los cuales se escapa el agua que ya contienes. Porque si no hacemos esto primero, nunca acabaremos de sentirnos bien. 

 

En lugar de centrarnos pues en tratar de cambiar (tus emociones, tus pensamientos negativos, etc.) para acabar comprobando que es muy difícil y que no tienes remedio; vamos a tratar de cambiar la forma como te percibes. Ese es un muy buen lugar por el que empezar tu cambio y transformación. Entonces, ¿cómo te hablas a ti mismo? ¿Cómo de compasivo eres contigo mismo? Aprender el arte de la autocompasión es esa masilla que permite tapar tus agujeros. 

 

En la medida que vas pudiendo tapar estos agujeros que te hacen perder tu agua sin remedio, puedes empezar a pensar en el vaso como un recipiente que, efectivamente, puede contener agua. Y entonces puedes mirar el vaso, con su agua adentro, y trabajar para ser capaz de verlo medio lleno en lugar de medio vacío. Por eso, es importante aprender a relativizar, aprender a ver las cosas medio llenas, más allá de que intentemos mejorar un poco más, rellenar el vaso un poco más. De eso trata el ejercicio que voy a proponerte: cambiar la perspectiva. Pero es importante que seamos capaces de curar las heridas, tapar esos agujeros, primero. 

 

 

Ejercicio propuesto: El poder de la perspectiva

autoestimaTe propongo que tomes papel y lápiz y hagas tres columnas. La primera columna será la de las debilidades. Para cada debilidad o defecto que consideres tener, pon en la columna de al lado una o dos fortalezas que tienes. Date el tiempo para encontrarlas, que seguro que las tienes. No es necesario que sean grandes cualidades. Pequeñas cosas pueden volverse grandes, igual que las plantas, que pueden crecer si las regamos y cuidamos convenientemente.  

Este es un ejercicio de creatividad en la percepción, para aprender a cambiar el punto de vista, incluso a niveles radicales. Por eso te voy a pedir que en la tercera columna te esfuerces por tratar de ver en qué momentos tu supuesto defecto podría incluso llegar a considerarse una virtud

 

Te pongo algún ejemplo para que veas claro a qué me refiero. Imagina una persona muy complaciente, que no sabe decir no. Esto, evidentemente, es un problema, puesto que no sabe poner bien los límites a los demás. Pero puedes darle la vuelta a este defecto y ver cómo esta persona quizás tiene una particular habilidad para llevarse bien con la gente, tener amigos que gustan de estar con él, o simplemente contactos en los que se puede apoyar si necesita algo. El defecto oculta una ventaja, para quien lo sepa ver. Otro ejemplo puede ser el de una persona que se define como frágil, que llora con facilidad y se ahoga ante los problemas. Esto, obviamente, puede ser visto como un problema. Pero posiblemente también podemos ver que una persona así no es solamente una persona frágil, sino que es también una persona sensible y emocional, cualidades muy valiosas que cuesta encontrar en la sociedad competitiva y árida en la que vivimos. 

 

No olvides por tanto que tu autoestima depende tanto de la relación que tienes contigo mismo, como de tu propia autoimagen. Y que tu autoimagen no es tanto como tu crees que es, pues puede verse desde distintos ángulos que cambian su percepción, además de descubrir así nuevos aspectos que quedaban ocultos y no podías ver. Es importante que aprendas a ver cuáles son tus cartas en esta partida. Seguramente, tienes mejores cartas de lo que crees. Pero, sobre todo, más importante que las cartas que tengas, es verlas como algo valioso en función del contexto del juego y cómo las juegues. Ser capaz de saber jugar bien tus cartas, sean cuales sean las cartas que tengas.  

 

Espero que este artículo y el ejercicio propuesto te haya resultado útil para empezar a cambiar el enfoque sobre tu autoestima y parte del trabajo que debes realizar. Si deseas que te ayude de forma personalizada en esta tarea, puedes contactarme enviándome un mensaje dando clic al botón de Whatsapp, o también escribirme un correo electrónico (jbasartc@gmail.com), para agendar una breve sesión introductoria gratuita en la que podrás explicarme cuál es tu situación y te contaré las claves del proceso que emprenderías conmigo. 

 

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