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Si te has separado recientemente y se ha roto un vínculo tan importante como lo era la pareja, es muy probable que no estés pasando por un momento fácil. Me gustaría, mediante este artículo, enviarte apoyo y que puedas profundizar mejor en tu situación, al tiempo que descubres, incluso, nuevas oportunidades en el horizonte. Te hablaré entonces en este artículo de las dimensiones de tu duelo y de las difíciles fases que vas a atravesar tras tu ruptura de pareja. También de los posibles obstáculos, siempre sin olvidar que es ahora cuando las oportunidades están en semilla. Y de cómo si utilizas este tiempo actual, frío, en el que te encuentras, para trabajar la tierra, más adelante estas semillas podrán crecer y florecer, cuando este mal clima actual, cambie.
Duelos y pérdidas
Los duelos y las pérdidas son la cara oculta de la vida, aquello que no quisiéramos vivir y sin embargo a veces la vida nos coloca delante sin que podamos escapar. Cuando pensamos en un duelo, habitualmente pensamos en la muerte de un ser querido. No obstante, no tiene por qué ser así. Una pérdida o duelo puede ser sobre cualquier cosa, situación o persona, con la que tengas un vínculo emocional importante. Y la pareja es, probablemente, la persona con la que solemos tener un vínculo más estrecho y profundo. Por tanto, hablar de tu ruptura de pareja es hablar de un duelo y una pérdida.
Duele mucho, pero es ley de vida. Todo lo que empieza, tiene que terminar. Quizás quisieras que hubiera terminado de forma diferente. Sea como sea, es importante que tomes el tiempo que viene en adelante como un buen momento para profundizar en ti misma, ser capaz de autosostenerte e incluso plantar las semillas que te permitan, fortaleciendo tu autoestima, crecer y avanzar progresivamente hacia lo nuevo.
Pero es importante no ir demasiado deprisa. Todo crece a su debido tiempo, cuando las condiciones son las adecuadas. Si actualmente sientes tristeza por la separación, o bien resentimiento, o miedo al futuro,… todo ese malestar es lo primero que debemos empezar a abrazar. Ciertamente, las pérdidas, por lo menos de inicio, duelen. Aquello que se va, aquello que dejamos atrás, con esa persona con la que hemos estado compartiendo todo ese tiempo, tiene esencialmente tres dimensiones. Veamos a continuación cuáles son esas tres dimensiones de este dolor que sientes.
Las 3 dimensiones del duelo en la ruptura de pareja
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Duelo por la falta de esa persona
Esta es la dimensión que quizás requiere menos explicación, por ser la más literal y evidente y la que todos entendemos fácilmente. Se refiere concretamente a esa persona, con sus características, a esa cara que veíamos por las mañanas, a esa forma de ser, a esa personalidad… Sentimos el vacío de esa persona en particular. Y con ello se va una parte de nosotros, también. Todos esos hábitos construidos juntos. Toda esa familiaridad. Esta es la parte más evidente del duelo en la ruptura de pareja.
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Duelo por el fin del proyecto en común compartido
Existe también un duelo no solo por la otra persona que parte en solitario, sino también por el viaje que estábamos haciendo juntos, y por el que ahora nos hemos quedado solos. Todo aquello que teníamos entre manos, todos aquellos proyectos, deseos o ilusiones,… que ya nunca van a suceder. Todo ese futuro en común con esas cosas que teníamos pendientes a realizar, quedarán para siempre pendientes, inconclusas, y es normal que esas pérdidas nos duelan mucho también.
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Duelo por la pérdida de la relación simbólica
Aquí podríamos hablar de un duelo a nivel más inconsciente y profundo, que la terapia nos permitirá escarbar para arrancar las raíces de las malas hierbas. En esta dimensión del duelo es el fin de ese tipo de relación, la de pareja, lo que nos duele. Y es que no duele igual la pérdida de un amigo que de una pareja, porque simbólicamente el “objeto” perdido no es del mismo tipo. ¿Y a qué apunta la pareja, cualquier pareja? ¿Qué es lo que perdemos en una ruptura de pareja cuando desaparece el lugar simbólico de un otro que es nuestra pareja? Pues perdemos una relación emocional vincularmente muy profunda, que remite incluso a cuando éramos niños.
Si has trabajado alguna vez en terapia, sabrás que muchas veces reproducimos en relaciones íntimas con los otros la relación que hemos mantenido con nuestros padres. Puede sentirse a un nivel inconsciente como esa pérdida de pareja apunta a la pérdida de un vínculo tan imprescindible como niños, de esa persona que estaba incondicionalmente a nuestro lado, madre o padre, y que ya no va a estar. Y eso conecta con nuestra parte más niña, que se siente abandonada, desamparada. Que tiene miedo quizás, o que se siente muy dolida por la forma como la han tratado. Pero será muy importante, con el apoyo terapéutico, ser conscientes que ya no somos niños y podemos ser nosotros mismos el adulto que cuida y consuela a nuestra parte niña, al mismo tiempo que le prepara para un futuro mejor. También, si te decides a hacer un trabajo interior y un proceso de terapia, el duelo brinda en esta dimensión una gran oportunidad para trabajar creencias, emociones y estereotipos que han gobernado habitualmente tus relaciones de pareja.
Fases del duelo
Una de las cosas más importantes a no olvidar en una ruptura de pareja es que las fases del duelo no suceden de forma lineal ni estructurada, sino de forma muy oscilante. Si bien, si el duelo se hace bien, se va percibiendo más o menos una progresión a través de estas fases. Pero es importante que tengas presente que el duelo es, de forma habitual, un proceso bastante caótico, con un revuelto de muchas emociones y pensamientos que a veces son muy contradictorios. Y que esta situación es algo que hay que normalizar, no te juzgues por ello, y que hay aprender a transitar. Para eso el apoyo de un terapeuta es importante, además de que te permite ver mucho más claro lo que te está sucediendo y cómo trabajarlo. Así que toma estas cuatro fases que a continuación te describo como solamente un mapa orientativo, nada más que eso. No hay que olvidar que el mapa no es el territorio, ni nosotros mismos recorriendo el territorio.
1 – Fase de negación
Es una respuesta inicial frecuente en las rupturas de pareja y que se da especialmente por parte de la persona “dejada”. Cuando has sido dejado por la otra persona, es habitual no aceptarlo de primeras y esta forma de hacer puede ser entendida como un mecanismo de defensa para amortiguar el inesperado impacto inicial. Pensar que esto no puede ser verdad; o pensar que es solo una discusión o un malentendido pero que lo arreglaremos pronto; o que “está confundido”, o que “sólo necesita más espacio, pero va a volver”,… Todas estas cosas nos las decimos para no encarar el abismo que sentimos que se nos viene ante la ruptura inicial con nuestra pareja.
2 – Fase agresiva (ira y autoculpa)
Cuando ya tenemos mucho más claro que no hay vuelta atrás, suele ser el momento en que el duelo empieza en toda su profundidad. No obstante, paradójicamente, en esta fase te voy a hablar de la tristeza por la pérdida, sino de agresividad. En primer lugar, es importante que entiendas que la agresividad es una respuesta normal cuando sentimos dolor. Si se hiere a un animal, este se pone en alerta para defenderse o contraatacar. No obstante, los animales humanos tenemos nuestras peculiaridades al respecto.
Aquí de forma general la agresividad puede ir en dos direcciones diferentes. La que intuitivamente entendemos normalmente es la agresividad hacia afuera, una ira que apunta al otro, culpándole de haber puesto fin a la relación, reprochándole lo que hizo o no hizo en tal ocasión, promesas incumplidas, desprecio o desvalorización de la otra parte… Pero es posible también que la agresividad y el rechazo se vuelvan hacia nosotros mismos, con sentimientos de culpa y autoreproche, considerando por ejemplo que no fui lo suficiente, las veces que me equivoqué, aquello que dije y no debí decir, sentirme el único responsable de la ruptura, etcétera.
3 – Fase de negociación
Esta es una fase delicada, en la que se intenta negociar la realidad de la pérdida en lugar de aceptarla plenamente. Hay riesgo de interrumpir el duelo y complicarlo, volviendo a intentar retomar la relación aunque objetivamente no haya buenos indicios (o los estemos sobredimensionando) de que la relación fuera a ser diferente de lo que era. Está muy presente la idea de “Y si…”. “¿Y si hubiera hecho esto en lugar de lo otro? ¿Y si cambiara esta actitud mía o suya?” Pero la realidad es que difícilmente la persona puede cambiar si no es con voluntad, trabajo y un esfuerzo prolongado. En estos momentos se puede oscilar entre emociones esperanzadoras y la desesperación al ver que quizás no se cumplan mis fantasías de reconciliación.
4 – Fase de tristeza y aceptación
En este punto se asume la realidad de la ruptura de pareja y ya no nos resistimos a ella. Aceptamos ya plenamente nuestra nueva realidad. Puede haber dolor, al comienzo más intenso, luego más leve. En todo caso, iremos ganando cada vez más en serenidad y claridad, trabajando en nosotros mismos, mirando al futuro y reconstruyendo activamente nuestra vida.
Fuerte impacto sobre tu autoestima y oportunidad para el cambio
Las relaciones de pareja, por ser vínculos nucleares, pueden suponer golpes a veces muy duros de encajar, pudiéndonos sumir en estados depresivos de los que nos cueste salir. Esto se da muy especialmente si tu autoestima ya era de por sí bastante baja. En estos casos, la agresividad de la segunda fase tiende a ser con mucha más frecuencia hacia uno mismo que hacia el otro, con muchos sentimientos de culpa e inadecuación, y en general autoreproche por cómo se ha desarrollado todo. El duelo de la relación mal gestionado puede reforzar así discursos negativos hacia ti misma: como pensar que hiciste las cosas muy mal (sin ver la responsabilidad también del otro), o pensar que jamás vas a poder estar feliz en una relación. Además, cuando hay baja autoestima es fácil que exista también dependencia emocional, con lo que el duelo puede volverse mucho más difícil de transitar y con más riesgo de volver a la relación por desesperación.
Sin embargo, si trabajas para fortalecer tu autoestima, podrás incluso llegar a ver que la ruptura con tu pareja es una gran oportunidad. Una oportunidad para redirigir el rumbo de tu vida de forma más independiente, centrándote en ti, en tus metas. Ponerte como prioridad. Y trabajar también sobre ti mismo/a, sobre tus hábitos, pensamientos y tendencias emocionales, de forma que puedas limpiar esas malas hierbas para así permitir que tu vida pueda florecer.
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4 comentarios en “Ruptura de Pareja: una oportunidad para fortalecer tu Autoestima”
Estoy pasando por ese abismo, mi pareja y padre de mi hija me dejó hace 2 meses y hasta hace unos días no supe q era por otra persona concretamente una compañera de trabajo y encima mucho más joven q yo. Incluso en este tiempo estuvo dándome migajas de ilusión cuando yo ya era un claro descarte. Estoy en shock porque además tengo q verlo cada vez q viene a ver a la niña. No sé cómo gestionarlo porque él está entero y feliz y yo sin poder entender cómo ha destruido una familia de 3 y proyecto común de vida. Me está costando asimilar la realidad y merezco estar bien.
Lamento que te haya tocado vivir esto. Es normal que te sientas así y es muy duro, especialmente al comienzo. Si te está pareciendo difícil de encarar la situación es recomendable que busques ayuda para afrontar bien todo este proceso de duelo.
Hola hace cuatro meses mi pareja decidio irse con sus padres a vivir ,no quería estar pagando ningún alquiler ,me tube que marchar y estoy en un cuarto alquilado donde lo esto pasando mal sin ganas de nada
Hola! Estoy pasando por ese proceso de separación casi dos años de relación pero hoy llegamos al final, ya no podía mas el es una persona llena de inseguridad y con baja autoestima, intenté ayudarlo pero no se dejó ayudar, no se cree merecedor de mí, ni de nada, siempre estaba diciéndome que el no es el hombre que yo merezco etc etc, porque el no hace nada por su vida por salir adelante y mejorar, es muy conformista, yo soy muy echada para adelante, me esfuerzo por conseguir lo que quiero trabajo y estudio a la vez, y el solo sabe decirme que no sirve para nada… con 40 años que tenemos ambos, y que se siente muy poca cosa a mi lado, porque no estamos a la par, yo me cansé de sus negatividades me ponían de bajón porque siempre lo mismo con la misma frasecita. Y llegó el dia que dije yo no estoy para esto estar aguantando niñerías. Asi que decidí cortar por lo sano. Me duele pero creo que fué lo mejor.