Las relaciones con los demás son un aspecto esencial en nuestra vida. Tanto lo son, que la forma como nos relacionamos con los otros y nos posicionamos en los conflictos interpersonales determina en gran medida las causas de nuestro malestar personal, o bien de nuestra felicidad y éxito vital. Si tienes problemas con tu autoestima (y puede suceder que no seas consciente de ello…) este aspecto de tu vida se vuelve muy complicado. En este artículo vas a poder reconocerte en muchos de los problemas que te suceden cuando te relacionas con los demás. Entenderás también cuáles son las causas subyacentes que condicionan fuertemente lo que te pasa. No abandones su lectura, porque hacia el final de este texto encontrarás claves importantes a tener en cuenta en tus conflictos interpersonales y cómo estos son el reflejo exterior de una problemática interna que tiene solución.
Nuestra vida está llena de relaciones interpersonales de distinto tipo. Podríamos distribuirlas en una línea horizontal en función del nivel de vinculación afectiva que tengamos en esa relación. Así, en un extremo de la línea, podríamos ubicar las relaciones con personas que apenas conocemos y casi no tenemos vínculo, y desplazándonos por ella, encontraríamos seguramente a los compañeros de trabajo, pasando luego por nuestras amistades, hasta llegar a la familia – padres, pareja e hijos – que suele ser el núcleo duro de nuestra red de vínculos.
Las relaciones ocupan gran parte de nuestro tiempo, de forma que es difícil imaginar tu vida sin estas relaciones y, al mismo tiempo, es lo que sucede en ellas lo que te reporta una importante fuente de preocupación cuando las cosas no van bien. Por añadidura, si tienes problemas con tu autoestima, relacionarte con los demás presenta unas dificultades particulares que lo vuelven más complicado, especialmente cuando te sucede la muchas veces temida situación de un conflicto interpersonal.
¿Cómo te posicionas ante un conflicto con el otro?
Una baja autoestima suele implicar una percepción de ti misma en inferioridad con respecto al otro. Hay con frecuencia sentimientos de inadecuación e inseguridad, y posiblemente te suceda también la acción de compararte con los demás, sintiéndote peor que ellos. No obstante, quizás todavía no seas consciente de lo que voy a decirte ahora, y es que con toda probabilidad ocurre en ti un sesgo de percepción, donde ves al otro muy “grande” y a ti muy “pequeña”, sin que haya verdaderamente una base real, objetiva, en esta percepción.
En cierta manera, esta situación relacional tan desigual que te describo puede interpretarse también como una cierta descompensación en lo referente al poder que uno y otro tienen en un conflicto cuando se da. De forma que si de forma general te sientes menos que el otro, cuando tengas un conflicto con él esto va a conducirte a un lugar en el que fácilmente dudes de ti, porque percibes que el otro es más, sabe más, o es más importante que tú.
Vayamos ahora un poco más lejos y veamos qué te sucede de forma concreta cuando estás inmerso en un conflicto. Si hasta ahora te sientes bastante identificado con el cuadro que estoy describiéndote, en una situación conflictiva probablemente tiendas a pensar que el otro tiene razón en sus aseveraciones, sin llegar a cuestionarlas decididamente. Te puede parecer que sus puntos de vista están bien ajustados y, en cambio, lo que tú dices tiene poca o ninguna validez. Puede también suceder que pienses que sus necesidades son más importantes que las tuyas. Por todo ello, cedes entonces rápidamente ante el conflicto (si es que no lo has podido evitar antes de que sucediera).
Otro ángulo del mismo problema son los sentimientos de culpa. Cuando se da un conflicto y surge un problema, tenemos que resolverlo, y es muy importante cómo manejas tú el asunto de sentirte responsable cuando te ves inmersa en un conflicto. Cuando la baja autoestima está presente por parte de uno de los dos miembros, el reparto de responsabilidades en el conflicto suele ser injusto – y muchas veces sin que llegues a darte cuenta de ello – donde tú siempre te llevas la peor parte.
Las personas con baja autoestima tienden a culparse a sí mismas con mucha más frecuencia de lo que deberían, asumiendo que son la causa de problemas que en verdad son compartidos o, incluso, solamente del otro. En cambio, irónicamente, les puede costar conectar con la fortaleza interna y seguridad suficientes para poner remedio a aquellos otros aspectos que sí está en su mano cambiar.
Cuando el vínculo emocional con la otra persona es importante, es fácil que de forma consciente o inconsciente las personas con problemas de autoestima experimenten un fuerte miedo al abandono. Te va a costar estar en el conflicto y no querer resolverlo rápidamente y como sea, a cualquier precio. Algo muy primario, ese miedo al abandono, y muy poderoso – en sentido negativo – se filtra en una situación que en verdad no debería ser tan temida. Porque es natural que un niño o una niña sientan terror ante la posibilidad del abandono de sus padres (de así suceder no podrían sobrevivir). Pero no es lo mismo, por ejemplo, el vínculo que tenemos con la pareja que con la madre o con el padre cuando éramos niños. Ya no somos niños dependientes y, sin embargo, en los corazones de quienes no han recibido un buen apoyo emocional en la infancia queda muy presente ese terror infantil de abandono y desamparo. Este miedo te condiciona fuertemente en la forma de estar en los conflictos.
Claves para mejorar en tus conflictos interpersonales
En la posición desigual en la que te colocas, consecuencia de tu baja autoestima, dificultas con frecuencia el contacto y validación de tus propias necesidades. En un conflicto de necesidades con el otro, puedes llegar a pensar que no necesitas nada cuando en realidad no es así. Puede también que sí que contactes con tus necesidades, pero en todo caso existe una dificultad para darles espacio, para pedir, sintiéndote culpable con facilidad y sin derecho a poder ser tú. Esta es una línea de trabajo importante a profundizar.
En lo referente a los límites, defensores de tu necesidad, estos suelen ser débiles, fácilmente franqueables por el otro. Hay poca fuerza, resultado de la inseguridad que sientes. Cuesta también persistir en la realización de tus propias necesidades o metas, sientes que no lo puedes lograr. Y ante el otro, se vuelve difícil hacer valer lo propio, se siente que lo que uno es no vale lo suficiente. No se siente uno merecedor. El trabajo con los limites, con aprender a ponerlos y mantenerlos, es fundamental y nos conecta con una correcta gestión de la emoción de la rabia, para regularla y ser capaces de beneficiarnos de su energía vigorosa.
La comunicación con el otro, piedra angular para poder abordar adecuadamente un conflicto, se vuelve complicada también. Por un lado, la mencionada dificultad para validar tus propias necesidades o para pedir lo que necesitas, por sentir que no mereces. Pero, más allá de esto, entran en juego los sentimientos de culpabilidad que se dan con frecuencia en los conflictos interpersonales, donde desgraciadamente siempre planea la sospecha de quién tiene la culpa. Si padeces de baja autoestima te sucederá con mucha frecuencia que sientes que el culpable eres tú. Es muy importante que puedas aprender a manejar mejor la gestión de tus emociones, siendo capaz de detectar y gestionar bien la culpa cuando sucede, tanto en sus aspectos cognitivos como conductuales.
En coherencia con los sentimientos de culpabilidad e inadecuación que puedes experimentar, es fácil que tomes un comentario del otro como una crítica, cuando quizás no lo sea o ésta sea constructiva. Hay una muy alta susceptibilidad con la crítica, y por eso es muy importante que trabajes en la buena dirección para mejorar en este aspecto, porque es posible lograrlo. Es importante que puedas sentir ese amor propio, esa dignidad, ante el otro. Siempre. Y si realmente es una crítica constructiva lo que el otro te dice, poder encararlo debidamente, estar incluso agradecido. Pero si es una crítica injusta, poder defenderte con tus argumentos y poner límites. Esto lo empezarás a conseguir cuando empieces a sentir esa seguridad de base, esa fortaleza interna, que tanto te cuesta percibir como algo tuyo pero que con el acompañamiento adecuado vas a poder poco a poco ir cultivando.
Una mirada interna y profunda sobre tus conflictos interpersonales
En el anterior apartado hablábamos de tres claves que gobiernan sobre tus conflictos interpersonales si eres una persona con baja autoestima. En síntesis:
- Problemas para conectar con tus necesidades y validarlas ante el otro.
- Dificultad para poner límites y mantenerlos (defendiendo y respetando lo que eres sin titubear)
- Tendencia a culpabilizarte, con mucha susceptibilidad ante la crítica del otro (siendo también tú mismo muy autocrítico)
Estas tres claves, que pueden trabajarse de forma directa, in situ, en tus propias relaciones actuales en tu vida cotidiana, tienen que ser también abordadas desde una perspectiva más interna de lo que te sucede. En efecto, la terapia apoya lo conductual y lo pragmático desde la propia situación en la que te encuentras, lo externo. Pero es necesario que profundice también en tu interioridad emocional, en tu yo, y muy en particular en la relación contigo misma.
Lo externo es el reflejo de lo interno. Lo externo va a ser difícil de cambiar por sí mismo si no viene acompañado también de un trabajo con lo interno. El otro y la relación que mantienes con él es un espejo de tu propia relación contigo mismo.
Si, por ejemplo, como veíamos anteriormente, tú te criticas mucho y de forma destructiva, fácilmente te va a suceder que un comentario de alguien lo vivas como una crítica destructiva, aunque quizás no lo sea. Tú lo vives así. Trabajar esa voz autocrítica que tienes te ayudará entonces a no ver siempre una dura crítica o rechazo del otro hacia ti, cuando en realidad no esté sucediendo (y a no temer tanto a la posibilidad de que esto suceda). O también a defenderte y mantenerte vehemente cuando en efecto sí sea una crítica destructiva y malintencionada del otro hacia ti.
Del mismo modo, por esta misma lógica similar del espejo, sucede que es difícil que el otro te valore, si tú ya de inicio no te valoras y buscas la aprobación y valoración del otro. Y en última instancia, es difícil que el otro te ame, si tú no te amas primero a ti mismo. Sin abonar bien esta base, el cultivo de relaciones sanas con los demás se vuelve muy complicado.
Si has conectado con este contenido y quieres un acompañamiento terapéutico personalizado para mejorar tu autoestima y gestionar mejor tus conflictos interpersonales, puedes ponerte en contacto conmigo. Puedes hacerlo fácilmente con un mensaje mediante el icono de Whatsapp que puedes ver abajo a tu izquierda en esta pantalla. En este caso, podemos mantener una primera entrevista breve, online y gratuita, por videoconferencia, para conocerte mejor y resolver las dudas que puedas tener acerca de tu proceso de desarrollo personal: un proceso que conduzca tu vida y tus relaciones interpersonales hacia el lugar de bienestar en el que anhelas estar.

2 comentarios en “Gestionar tus conflictos interpersonales cuando tienes baja autoestima”
Me gustaría profundizar acerca del tema de inseguridad! La padezco !!
Me identifico totalmente!